Por Leo Lettieri para Monte al Día
Las recientes declaraciones del presidente Javier Milei contra periodistas y legisladores provocaron una fuerte reacción política e institucional. El rechazo manifestado por la Unión Cívica Radical (UCR) y el Frente Renovador fue más allá de una crítica puntual: ambas fuerzas advirtieron que los ataques verbales desde el Poder Ejecutivo ponen en riesgo libertades fundamentales y dañan la convivencia en el país.
La polémica se intensificó tras los dichos de Milei referidos a los cronistas y diputados que investigaban el denominado “caso Libra”. Durante el fin de semana, el mandatario utilizó frases agresivas como “quemar en la hoguera“ a los involucrados y los comparó con materia fecal, tanto en entrevistas radiales como en sus redes sociales.

Imagen ilustrativa creada con IA.
Ante esto, la UCR emitió un comunicado donde afirmó que el Presidente “cruzó un límite“. Según el partido, las agresiones dejaron de ser simples diferencias de opinión para convertirse en una forma de violencia política. Además, recordaron que este tipo de presiones a la prensa ya se vieron en otros momentos de la historia argentina —como el menemismo y el kirchnerismo— y advirtieron sobre las consecuencias impredecibles que puede tener fomentar el odio desde el Estado.
Por su parte, el Frente Renovador, encabezado por Diego Giuliano, remarcó que las palabras del jefe de Estado no pueden tomarse como un simple “exceso verbal“. El espacio señaló que usar la idea de la “hoguera“ remite a las peores épocas de persecución política e ideológica.
El comunicado del Frente Renovador también expresó su apoyo directo a los periodistas mencionados por el mandatario, entre ellos Natalia Volosin, Hugo Alconada Mon, Paulino Rodrigues, Carlos Pagni y Luis Novaresio. Para la fuerza política, atacar con nombre y apellido a quienes ejercen el periodismo vulnera el derecho a la información garantizado por la Constitución Nacional.

El punto central del análisis que comparten ambas fuerzas políticas es la gravedad institucional de la situación. Tanto el radicalismo como el Frente Renovador coincidieron en que no se debe normalizar el insulto como herramienta de gobierno.
Mientras la UCR pidió convocar a distintos sectores de la sociedad para frenar los ataques y cerró su mensaje recordando que “es preferible una libertad peligrosa antes que una servidumbre tranquila“, el Frente Renovador concluyó que la democracia argentina se recuperó justamente para dejar atrás la intolerancia y la persecución.



















