Redacción de Monte al Día
Con la llegada de los primeros fríos intensos de mayo, las enfermedades respiratorias empiezan a ganar terreno. Entre ellas, la bronquiolitis se presenta como una de las mayores preocupaciones para los padres: es una infección que inflama las vías aéreas más pequeñas (los bronquiolos), afecta sobre todo a los menores de 1 año y es causada mayormente por el Virus Sincicial Respiratorio (VSR).
Como esta enfermedad no se cura con jarabes ni antibióticos, la clave médica está en controlar que el cuadro no afecte la oxigenación y garantizar que el bebé pueda alimentarse e hidratarse bien.
Grupos de riesgo y nuevas herramientas de prevención
El Ministerio de Salud advierte que los bebés menores de 3 meses, los prematuros o aquellos con enfermedades crónicas (cardíacas o pulmonares) tienen más riesgo de sufrir formas graves.
Para protegerlos, hoy se cuenta con dos estrategias fundamentales en el país:
- Vacunación en el embarazo: Desde 2024, se aplica la vacuna contra el VSR a personas gestantes entre las semanas 32 y 36 de embarazo para transmitirle anticuerpos al bebé antes de nacer.
- Anticuerpo Nirsevimab: Se aplica durante los meses invernales a bebés prematuros de muy bajo peso o con cardiopatías congénitas para evitar internaciones.
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Cuándo consultar al médico de urgencia
Los padres deben estar atentos a los signos de alarma que indican que el bebé está haciendo un gran esfuerzo para respirar:
- Respiración muy rápida o entrecortada.
- Se le hunde el pecho o las costillas al respirar.
- Aletea la nariz o hace ruidos (quejidos) al exhalar el aire.
- Tiene dificultades para prenderse al pecho o tomar la mamadera.
- Está muy irritable o no puede conciliar el sueño.
Alerta máxima: Si se observa una coloración azulada en la piel, las uñas o los labios (cianosis), el niño necesita atención médica urgente.
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Consejos prácticos para evitar el contagio
El virus se contagia fácilmente a través de las gotitas de saliva al toser o estornudar, y por el contacto con manos o superficies contaminadas. Para frenar la transmisión, los especialistas recomiendan:
- Sostener la lactancia materna y tener el Calendario Nacional de Vacunación al día.
- Lavarse las manos frecuentemente con agua y jabón (tanto los niños como los adultos).
- Ventilar la casa al menos una vez al día y mantener los ambientes 100% libres de humo (tabaco, braseros o leña).
- Desinfectar los juguetes, chupetes y objetos del bebé de manera regular.
- Evitar el contacto del niño con personas resfriadas. Si el cuidador está enfermo, debe usar barbijo y lavarse muy bien las manos antes de tocar al bebé. (Atención: nunca hay que colocarle barbijo a niños menores de 2 años).
- Evitar la asistencia al jardín maternal en aquellos bebés que forman parte de los grupos de mayor riesgo (prematuros o menores de 3 meses).
















