Redacción Monte al Día
Este miércoles se cumple un nuevo aniversario de aquella histórica jornada de 2015 que marcó un antes y un después en la agenda pública argentina: el primer #NiUnaMenos. A 11 años de esa masiva movilización colectiva contra la violencia machista, las estadísticas demuestran que la problemática sigue siendo una urgencia nacional que no da tregua.
En este marco, la asociación civil La Casa del Encuentro presentó la actualización de los datos de su Observatorio de Femicidios “Adriana Marisel Zambrano”. El balance de los últimos 11 años revela una cifra estremecedora: entre el 3 de junio de 2015 y fines de mayo de este año, se registraron 3.424 víctimas fatales por violencia de género en el país.
El desglose de los datos publicados expone la crueldad y el alcance de este flagelo: 3.073 femicidios y vinculados de mujeres y niñas, 78 transfemicidios, 4 lesbicidios y 269 femicidios vinculados de varones adultos y niños (aquellos asesinatos cometidos por el agresor para infligir castigo o dolor psicológico a la víctima principal).

El peligro puertas adentro
Uno de los puntos más críticos que vuelve a poner de manifiesto el informe es el espacio físico donde se perpetran los ataques. Lejos del mito del peligro en la vía pública a manos de un desconocido, el hogar sigue siendo el lugar más inseguro para las mujeres en situación de violencia. Casi 1.800 de los crímenes analizados ocurrieron en contextos íntimos y cotidianos: específicamente, 978 sucedieron en la vivienda de la víctima y 798 en hogares compartidos con el agresor.
Por otra parte, el impacto de estos crímenes se extiende de manera devastadora sobre el entorno familiar. El observatorio reportó que 3.840 hijos e hijas quedaron huérfanos y se convirtieron en las víctimas colaterales de este sistema de violencia, perdiendo a sus madres y quedando marcados por la ausencia.

El desafío cultural: la falta de concientización
El documento, que cuenta con el apoyo de la Fundación Instituto Natura y el Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat de la Ciudad de Buenos Aires, también pone la lupa sobre el nivel de percepción social del problema.
A través de mediciones institucionales, se advierte que el desafío cultural para erradicar estas conductas aún es enorme: solo 4 de cada 10 mujeres muestran niveles altos de conciencia sobre las distintas formas en que se manifiesta la violencia de género. El panorama es todavía más complejo entre los varones, donde esa proporción se reduce a menos de 2 de cada 10.
A más de una década del grito que movilizó a todo un país, las organizaciones sociales insisten en que las cifras evidencian la necesidad urgente de fortalecer las redes de contención, mejorar los mecanismos de prevención y profundizar la educación pública para evitar que la lista de víctimas ausentes siga creciendo.
















