Por Leo Lettieri
Cada 20 de mayo familiares de las víctimas de la denominada “Masacre de Monte” se reúnen, junto a vecinos/as, para recordar a Aníbal Suárez, Camila López, Danilo Sansone y Gonzalo Domínguez, asesinados por efectivos de la policía bonaerense y celebrar la vida de Rocío Quagliarello, única sobreviviente de aquella persecución a tiros.
Sin embargo, este 20 de mayo no solamente se reunirán para conmemorar los 4 años de aquel repudiable hecho, sino que, también, para compartir el veredicto reparador emitido por el jurado popular que presidió el juicio contra los policías acusados del homicidio de los cuatro jóvenes y la tentativa contra Rocío.

Rocío Quagliarello escuchó, escuchó acompañada de sus afectos, el veredicto del jurado en la Sala A del TOC 4 de La Plata. Crédito: @doloresripoll
La vida, por momentos, es incomprensible. Por un lado, a Camila, Aníbal, Gonzalo y Danilo les arrebataron la vida aquellas personas que tenían la obligación y la responsabilidad de protegerlos.
Pero, además, fue el pueblo quien, no solo evitó el encubrimiento saliendo a la calle e inundando la ayudantía fiscal de Monte con declaraciones y testimonios, los decretó culpables.
Un viejo refrán afirma: “el ladrón piensa que todos son de su condición”. ¿Los policías de verdad pensaron que un jurado popular, el pueblo, los iba a respaldar?
Primero, el pueblo, la comunidad de Monte, impidió la mentira y le abrió la puerta a la Justicia. Luego, nuevamente el pueblo los declaró culpables.
Durante el juicio, los familiares tuvieron que soportar mentiras e injurias por parte de la defensa de los policías. Blanca, la mamá de Aníbal, tuvo que escuchar como le querían hacer creer al jurado que su hijo había “secuestrado y emborrachado” al resto de los jóvenes e, incluso, lo acusaron de “llevarlos a la muerte”.
“Aníbal se cagó en los chicos”, gritó un abogado en su alegato de cierre, previo a aplastar con sus manos un paquete de pañuelos “elite”, mientras contaba la historia de “un pajarito, un anciano y un niño”.
¿De verdad pensaron que en el jurado iban a encontrar al menos cuatro personas que pensaran como ellos?

Susana Ríos celebró el veredicto del jurado rodeada de sus afectos. “Ganamos con la verdad”, dijo. Crédito: @doloresripoll
Las familias de las víctimas tuvieron que soportar lecciones de moral. “¿Qué hacían esos chicos solos a la madrugada, cuando al otro día tenían escuela?”, “el respeto a las normas es algo que se aprende en el hogar”, “¿por qué no frenaron ante la autoridad policial?”, “¿qué escondían?”
En respuesta a la última pregunta, la única que merece atención, los chicos escondían algo, sí: miedo y dolor. Una de las balas que dispararon impactó sobre el cuerpo de Gonzalo y el miedo y la angustia frente al sufrimiento de su amigo, sumado al desconcierto por lo que estaba sucediendo, los desbordó.

La sede del Fuero Penal de La Plata colmada de banderas, carteles y personas a la espera del veredicto del jurado, que demoró casi 8 horas. (Crédito: Monte al Día).
“Morocho”, “gorrita”, “está pidiendo pista”, “yo puedo pedirle que se identifique a cualquier persona porque soy policía”, son solo algunas de las tantas barbaridades que se escucharon durante los 10 días que duró el juicio.

Rocío Quagliarello, única sobreviviente de la masacre, junto a sus amigos en las escalinatas de los tribunales platenses. (Crédito: Monte al Día).
Pero, finalmente, este 20 de mayo se conmemora con el veredicto reparador del pueblo.
Hubo justicia para Aníbal Suárez, Camila López, Danilo Sansone, Gonzalo Domínguez y Rocío Quagliarello. Hubo justicia para sus familias y para el pueblo de Monte.
Ahora sí, vuelen alto…
Cobertura especial del juicio por Leo Lettieri para Monte al Día.

















