Por Leo Lettieri | La Plata
En la tercera jornada de producción de prueba, el primero en comparecer ante el jurado civil, la jueza Carolina Crispiani, los abogados de la parte acusadora y el cuerpo letrado defensor de los cuatro policías imputados fue Ignacio Cattaneo, un joven que actualmente reside en España pero en el 2019 vivía en San Miguel del Monte, a 50 metros donde se produjo la “Masacre de Monte”.
Según relató el testigo, la madrugada del 20 de mayo del 2019 se encontraba en su casa, más precisamente en su habitación, cuando escuchó “un estruendo muy fuerte” y, tras pensar que se podía haber tratado de un choque en la ruta, salió corriendo para ver qué había sucedido.
“Cuando salgo lo primero que veo es una nube de polvo y automáticamente un móvil policial que arrastra las ruedas y veo al conductor del móvil en posición de tiro con un arma en la mano”, afirmó Cattaneo. El patrullero al que hace referencia el testigo es al que, justamente, conducía el oficial Leonardo Daniel Ecilape y llevaba como acompañante al capitán Rubén Alberto García.
El testigo dijo pensar, en aquel momento, que se trataba de “un enfrentamiento” lo que lo llevó a cruzar de calle “y pierdo de vista al policía” pero “escucho una detonación”.
La declaración de Cattaneo complica la teoría de la defensa del oficial Leonardo Ecilape, expuesta por su abogado, Marcelo Di Siervi, quien en los alegatos de apertura les pidió a los integrantes de jurado no votar de manera general, sino “individualizar” el voto, “darle a cada uno la pena que corresponda”, en referencia a que su defendido fue quien conducía el patrullero y “no disparó”.
En tanto, Cattaneo continuó con su relato frente a la atenta mirada de los 12 civiles que integran el jurado popular: “le pregunto a un policía qué pasó y me responde: ‘son unos chorros que venimos persiguiendo desde el barrio Montemar”.
El testigo aseguró que al momento de salir de su domicilio le costó identificar si era un choque “por la nube de polvo” hasta que pudo visualizar el Fiat 147 “partido en dos” y “2 cuerpos de los cuales solo uno se movía”. Y agregó: “Tenían el pelo largo y rubio. Una de ellas, solo una, se podía mover y trataba de reincorporarse levantando su torso, de la cintura para abajo no se movía. Se quejaba del dolor. Trataba de llamar a la amiga que no se movía“, en referencia a Rocío Quagliarello y a Camila López.
Finalmente, el testigo señaló que “había dos móviles en el lugar”, hasta que “llegó un Chevrolet Astra negro”. “De ese auto se bajó quien era el subcomisario (Franco) Micucci (actualmente detenido y a la espera del juicio oral por el delito de encubrimiento). Después vi llegar ambulancias al lugar. Ambulancieros del hospital sacaron de la parte trasera del coche a un chico, agarrándolo de los puños de la campera que tenía puesta. Como si fuese un paquete, inerte, inmóvil y lo depositaron en el suelo”, manifestó.
El segundo testigo en prestar declaración fue Rodrigo Masías, un vecino de Monte quien circulaba aquella noche por la calle en la que tuvo lugar el choque entre el Fiat 147 y el acoplado del camión.
“Yo esa noche iba en dirección a la casa de mi primo. Nunca llegué. Llegando a la colectora miro en dirección hacia Almirante Brown, vi que venía la policía y adelante un auto. Seguí caminando y siento el silbido de una bala que me pasa de atrás hacia adelante. Automáticamente corro hacia la esquina, escucho un fuerte golpe, pasa una polvareda de tierra y veo medio auto rodando. Agarré el teléfono y grabé”, señaló Masías, quien ingresó a la sala de audiencias acompañado por su padre, ya que el joven perdió la visión producto de un importante accidente de tránsito.
Tras ello, el fiscal Mariano Sibuet reprodujo en una pantalla de la sala de audiencias los videos que había capturado Masías.
“Son tiros boludo, son tiros “, se escucha en el video filmado tras el impacto, en el cual se observa el Fiat 147 partido a la mitad y el cuerpo de dos adolescentes que yacían en el suelo.
Al respecto, Masías amplió su perspectiva ante el llanto desconsolado de los familiares de las víctimas: “Se escuchaban ruidos ‘puf puf’. Al principio pensé que eran chicos con motos. Pero me doy cuenta que eran disparos. Se escuchó un golpe que fue el impacto. Los cuerpos estaban desparramados por esa calle”.
También declararon hoy Vanesa Baci, trabajadora de la División Localización Vehicular, la cual tiene como objetivo monitorear la ubicación y velocidad de los móviles policiales, el perito de la Gendarmería Nacional (GNA), Joel Castro, y Facundo Gabriel Czkajowski de la Unidad de Delitos Complejos de Campo de Mayo, quien recibió uno de los patrulleros y los restos del Fiat 147 dejándolos en custodia de Gendarmería para la inspección ocular de los mismos.




















