Redacción de Monte al Día
El malestar docente en la provincia de Buenos Aires llegó a un punto crítico. Los sindicatos mayoritarios –SUTEBA, FEB, AMET, SADOP y UDOCBA– anunciaron un paro total el lunes 2 de marzo, justo el día previsto para el regreso a las aulas tras las vacaciones de verano. La medida se alinea con el paro nacional convocado por CTERA y pone en jaque el inicio del ciclo lectivo para casi cinco millones de estudiantes de todos los niveles.
El conflicto estalló por el rechazo unánime a las ofertas salariales presentadas por el gobierno de Axel Kicillof. Primero ofreció un aumento del 2% para febrero (tras un acuerdo previo en enero con tramos menores), y luego subió la propuesta al 3% sobre los haberes de enero, con impacto en el bolsillo pero sin compensar la inflación acumulada ni la pérdida real de salario en los últimos meses. Los gremios calificaron ambas cifras como “insuficientes” y las rechazaron de plano, exigiendo una recomposición que supere la inflación y devuelva poder adquisitivo.
Docentes bonaerenses confirman paro el 2 de marzo: el ciclo lectivo 2026 no arranca

“La pelota está en la cancha de la gobernación: sin mejora sustancial, las aulas seguirán vacías”.
Roberto Baradel, secretario general de SUTEBA –el gremio docente más grande de la provincia, con casi 115.000 afiliados– y tradicional aliado político de Kicillof, intentó contener la bronca de las bases y evitar la medida de fuerza. Sin embargo, el descontento es demasiado fuerte: las asambleas y consultas internas mostraron un rechazo masivo a las propuestas oficiales, y hasta sectores cercanos al oficialismo presionaron para no quedar al margen del reclamo. Baradel terminó sumándose al paro junto al resto del FUDB, aunque el foco de los discursos sigue apuntando también a reclamos nacionales (como la restitución del FONID, el aumento del presupuesto educativo y el rechazo a políticas de Nación).
Sin una oferta superadora en las próximas negociaciones –que el gobierno aún no convocó con urgencia–, el escenario es claro: el 2 de marzo las escuelas bonaerenses permanecerán cerradas. “Todo bien con Axel, pero necesitamos guita“, resumió en voz baja un gremialista alineado con Kicillof, reflejando el sentir de miles de trabajadores de la educación que ven cómo el salario se licúa mes a mes.
ATE declara insuficiente la oferta de Kicillof y se suman rechazos de otros gremios

Baradel y Kicillof (archivo).
El paro no solo afectará el arranque del ciclo lectivo, sino que marca la primera huelga conjunta contra la gestión de Kicillof en seis años por cuestiones salariales provinciales, aunque se disfraza en parte con demandas al gobierno nacional. Mientras tanto, familias, alumnos y directivos esperan una salida rápida que evite perder el primer día de clases. Por ahora, la pelota está en la cancha de la gobernación: sin mejora sustancial, las aulas seguirán vacías.
















