Redacción de Monte al Día
Al parecer, Axel Kicillof no llegó a la presidencia del Partido Justicialista (PJ) bonaerense solo para cumplir con las formalidades. En su hoja de ruta, hay un punto que genera resistencia y tensión en las filas internas: una “feroz renovación” del padrón de afiliados. El diagnóstico es claro y los números lo respaldan: el partido necesita sangre joven para sobrevivir a los nuevos tiempos políticos.
El “techo” del 5% y la polémica en La Matanza
Durante las negociaciones por las nuevas autoridades, se intentó dar un primer paso hacia la apertura del partido. Se permitió una ventana para sumar nuevos afiliados, pero bajo una regla estricta: las incorporaciones no podían superar el 5% del padrón actual de cada distrito. El objetivo era evitar “desequilibrios” de poder o “inflar” padrones de forma artificial.
Sin embargo, las reglas no parecen aplicar para todos. En La Matanza, bastión de Verónica Magario y Fernando Espinoza, el límite fue ignorado. Se ingresaron considerables fichas por encima de lo permitido, un movimiento que encendió las alarmas y despertó la bronca de La Cámpora, profundizando una interna que no da tregua.

Monte: el reflejo de un padrón envejecido
El caso de Monte es paradigmático y sirve de muestra para entender por qué Kicillof insiste con la renovación. Un análisis detallado de los datos locales arroja una realidad contundente: el promedio de edad de los afiliados es de 60 años.
La radiografía del PJ en Monte muestra una estructura piramidal invertida:
- La “Guardia Vieja”: Existe una presencia masiva de personas nacidas entre 1930 y 1950. Gran parte del padrón lo componen ciudadanos nacidos antes de 1970.
- El núcleo central: Los adultos de entre 46 y 65 años son el grupo más numeroso, sosteniendo la actividad del partido.
- La ausencia juvenil: Los adultos jóvenes (30 a 45 años) son una minoría que apenas alcanza el 15% del registro. De hecho, el afiliado más joven en la muestra tiene 34 años, mientras que el más longevo alcanza los 93.

Kicillof ocupando la presidencia del PJ en la sede de La Plata.
Internas que frenan el recambio
A pesar de la necesidad de sumar nuevas caras, la política partidaria suele interponerse. En Monte, diversas fuentes confirman que muchas afiliaciones realizadas antes de las elecciones internas fueron “cajoneadas” o no tenidas en cuenta. El motivo no fue administrativo, sino político: la disputa sorda entre el kicillofismo y La Cámpora por el control del territorio.
Lo cierto es que, para el gobernador, la renovación del padrón fue el tema central del orden del día en su asunción. Kicillof sabe que, sin una actualización que refleje la realidad demográfica actual, el PJ corre el riesgo de convertirse en un museo de militancia en lugar de una herramienta electoral de cara al futuro. La batalla por las fichas recién comienza.















