Redacción de Leo Lettieri
A pocos días del inicio de la Copa del Mundo en Estados Unidos, México y Canadá, la expectativa en la provincia de Buenos Aires crece minuto a minuto para ver el debut de la Scaloneta liderada por Lionel Messi. Sin embargo, en los despachos de la gobernación platense el clima es de extrema cautela. El gobernador Axel Kicillof ya notificó a todo su gabinete una orden tajante: ningún funcionario tiene permitido viajar al exterior para ver el Mundial.
La directiva busca evitar cualquier tipo de “dolor de cabeza” o exposición pública negativa en un escenario de fuerte crisis económica, marcado por dificultades cotidianas para sostener la gestión bonaerense. En los pasillos de la gobernación saben que un viaje de este estilo los dejaría en offside frente a la sociedad y serviría como combustible para los ataques de la oposición, especialmente con la mirada puesta en la carrera presidencial de 2027.

El ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, fue el encargado de ratificar públicamente la medida y aseguró que el pedido del Gobernador se hará extensivo de manera estricta a todas las líneas de la administración pública provincial.
El Mundial se queda en los barrios
Mientras las tribunas norteamericanas quedarán vedadas para la dirigencia política provincial, el entusiasmo popular se canalizará de forma local. El presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Claudio “Chiqui” Tapia, mantuvo una reunión con intendentes y legisladores de la provincia de Buenos Aires para coordinar el acceso de los vecinos a los partidos.
“Les comunicamos, con orgullo, que todos aquellos municipios que quieran instalar pantallas gigantes u organizar fan fest gratuitos contarán con el apoyo de la AFA para que todos juntos alentemos a la Selección Argentina”, destacó Tapia tras el encuentro.
















