Redacción de Monte al Día
El fútbol argentino tiene sus templos sagrados, sus potreros míticos y sus diagonales de gloria. Sin embargo, cuando se trata de blindar los tres palos en las citas máximas del planeta, la provincia de Buenos Aires parece tener una fórmula guardada bajo llave. El reciente choque de semifinales frente a Inglaterra en Atlanta no solo fue un partido de alta tensión; fue el escenario donde Mar del Plata le arrebató un trono histórico a San Miguel del Monte.
Con su presencia en este encuentro, el marplatense Emiliano “Dibu” Martínez alcanzó los 14 partidos mundialistas, convirtiéndose en el arquero argentino con más presencias en la historia de las Copas del Mundo. Al hacerlo, dejó atrás la marca de 13 partidos que ostentaba otro gigante de nuestra tierra: Ubaldo Matildo “Pato” Fillol, orgullo absoluto de San Miguel del Monte y pilar del campeonato obtenido en Argentina 1978.

Dos gigantes, dos geografías, un mismo destino
Hasta este miércoles, el récord era un empate perfecto entre la calma de la laguna de Monte y la inmensidad del Atlántico marplatense. Pero el fútbol, siempre dinámico, inclinó la balanza:
- Ubaldo Matildo Fillol (San Miguel del Monte): Forjó su leyenda a lo largo de tres torneos. Disputó un partido en Alemania 1974, seis en el inolvidable Argentina 1978 y cinco en España 1982. Su elasticidad y templanza nacieron en la tranquilidad de Monte, un distrito que siempre lo tendrá como su abanderado eterno.
- Emiliano Martínez (Mar del Plata): Con la personalidad arrolladora y el viento de costa que lo caracterizan, el “Dibu” trepó a la cima en un tiempo récord. Consiguió sus 14 encuentros repartidos únicamente entre su consagración en Qatar 2022 y la actual cita mundialista.
El orgullo de los municipios
Esta estadística excede lo numérico; es una bandera de orgullo para los distritos bonaerenses. Mientras que San Miguel del Monte recuerda con nostalgia y respeto los vuelos del “Pato” que inspiraron a generaciones enteras, Mar del Plata celebra hoy la vigencia de un “Dibu” que no conoce de techos y que lleva el nombre de “La Feliz” a lo más alto del planeta fútbol.

El arco argentino está en buenas manos, y el mapa de su grandeza parece estar perfectamente trazado entre la laguna y el mar.

















