Redacción de Monte al Día
En el marco del Mes de la Ciberseguridad, la firma tecnológica TIVIT dio a conocer un informe que pone la lupa sobre los hábitos digitales de todos los días. El documento revela cómo pequeños descuidos o la simple prisa cotidiana terminan convirtiéndose en la puerta de entrada para que terceros accedan a cuentas personales, información confidencial y dinero.

A continuación, los siete errores más frecuentes y cómo corregirlos a tiempo:
- Caer en la trampa de la urgencia: Los mensajes que exigen una acción inmediata buscan que operes sin pensar. Antes de hacer clic, verifica el remitente y la URL. Ante la duda, entra siempre desde la aplicación o página oficial.
- Reutilizar la misma clave: Usar una sola contraseña para todo parece cómodo, pero si un servicio se filtra, los atacantes probarán esa misma llave en tus correos y redes sociales.
- Subestimar el doble factor de autenticación: La autenticación en dos pasos (MFA) es la barrera más efectiva. Aunque tengan tu clave, no podrán ingresar sin la confirmación desde tu dispositivo.
- Compartir códigos de verificación: Los códigos recibidos por SMS o WhatsApp son estrictamente personales. Ninguna empresa o familiar legítimo te pedirá que se los reenvíes.
- Escanear códigos QR a ciegas: Hoy los usamos para pagar o ver un menú, pero un QR puede llevarte a un sitio clonado. Revisa la URL antes de ingresar credenciales o datos bancarios.
- Postergar las actualizaciones: No son un capricho: además de corregir fallas, parchean vulnerabilidades de seguridad que los ciberdelincuentes suelen aprovechar.
- No tener una copia de seguridad: Perder el teléfono o sufrir un ataque puede borrar fotos, contactos y documentos clave. Mantener respaldos periódicos en la nube o discos externos te evita un dolor de cabeza.
“Al igual que cuando caminas por una calle que sientes poco segura y tomas precauciones, en la vida digital debemos aprender a identificar los riesgos para no caer en fraudes“, concluyen los especialistas de TIVIT. Adopta el hábito de dudar a tiempo: la mejor defensa sigue siendo la prevención.



















