Redacción de Monte al Día
Con la llegada de la perimenopausia y la menopausia, la disminución de estrógenos acelera la pérdida de masa ósea y muscular. En este contexto, ejercicios con pesas, bandas elásticas o con el propio peso corporal se convierten en aliados fundamentales.
“El entrenamiento de fuerza ayuda a preservar la salud de los huesos, previene la osteoporosis, mejora la sensibilidad a la insulina, contribuye al control del peso y cuida la salud cardiovascular”, explicó la Dra. Valeria Valko, ginecóloga de Ospedyc.

Además, fortalece el suelo pélvico, mejora la estabilidad de las articulaciones y puede reducir dolores crónicos. A nivel funcional, permite mantener mayor energía en el día a día, mejorar la postura y disfrutar de las actividades cotidianas con más autonomía y calidad de vida.
La especialista destacó que nunca es tarde para empezar. Incluso en edades avanzadas es posible ganar músculo y frenar la sarcopenia (pérdida de masa muscular por envejecimiento). No se trata de buscar un cuerpo estético, sino de construir un cuerpo fuerte y funcional.
“Es una inversión en salud, independencia y bienestar a largo plazo”, afirmó la Dra. Valko.
Recomendaciones para comenzar:
- Realizar una evaluación médica previa.
- Iniciar con supervisión profesional.
- Avanzar de forma progresiva, priorizando siempre la técnica correcta antes que el peso.
El entrenamiento de fuerza no es solo para hombres ni solo estético: es una de las mejores estrategias para cuidar la salud de la mujer en todas las etapas de la vida.
















