Redacción de Monte al Día
La ilustración muestra a un grupo de reclutas formados frente a la vieja casa comunal, en un contexto de creciente tensión política entre el gobierno nacional de Julio A. Roca y el provincial de Carlos Tejedor. En esos meses, se organizaban y entrenaban las Guardias Nacionales, integradas por vecinos convocados como milicias, que recibían instrucción en plazas y frente a edificios públicos.
“Esta imagen recrea cómo los grandes conflictos nacionales también llegaban a las comunidades del interior”, escribió Iribarne.
Breve historia de la primera Municipalidad
Según el texto, en 1856 se formó en Monte la primera corporación comunal, integrada por siete miembros: presidente (generalmente el Juez de Paz), secretario, tesorero, policía y tres asistentes, elegidos entre los vecinos. Con su creación, los alcaldes de los cuarteles pasaron a depender de esta nueva autoridad, marcando el inicio de la organización municipal moderna y dejando atrás el sistema de comandantes de fuertes, alcaldes de hermandad y jueces de paz.
La casa comunal se construyó en un terreno donado por Pedro Nolazco Rojas. En 1869 se llamó a licitación y en 1870 quedó finalizado el edificio que funcionó como sede municipal.
Con el paso de los años, el inmueble se deterioró. En 1930 se formó una comisión que recomendó construir una nueva sede. Durante la intendencia de Daniel Videla Dorna, en 1935 se llamó a licitación para el actual Palacio Municipal, que fue inaugurado el 19 de marzo de 1937 con un estilo neoclásico italiano de reminiscencias coloniales.
La construcción del nuevo edificio modificó el frente de la vieja casa comunal, que desapareció casi por completo. “De aquel primer edificio municipal apenas queda el recuerdo conservado en algunas fotografías antiguas, como la que hoy les comparto”, señaló Iribarne.

Fotografía de la Municipalidad de Monte (1880), compartida por Martín Iribarne en redes sociales.
Una reflexión sobre el origen y la función pública
Iribarne recordó los orígenes del pueblo: “Este pueblo nació como Guardia del Monte, levantado por soldados y vecinos que defendieron la frontera con coraje frente a los malones, cuando la Nación recién comenzaba a forjarse. De fortines, lanzas, boleadoras y milicias, surgió la municipalidad y la vida democrática”.
Y concluyó con una reflexión dirigida a quienes ejercen la función pública: “Recordar esa historia invita a pensar que gobernar este pueblo no es solo ocupar un cargo, sino estar a la altura de nuestra historia. Quienes hoy ejercen la función pública deberían recordar que lo hacen gracias al sacrificio y al esfuerzo de generaciones que construyeron Monte con trabajo, valor y esperanza”.
La publicación de Martín Iribarne invita a los montenses a valorar y preservar la memoria histórica de su comunidad.















