Por Leo Lettieri para Monte al Día
El acceso a la cultura y al esparcimiento es un derecho garantizado por leyes nacionales e internacionales; sin embargo, en la práctica cotidiana, las salas de cine convencionales suelen presentar barreras infranqueables para un sector de la población. Las luces totalmente apagadas, los altos volúmenes, los ruidos imprevistos y la exigencia de permanecer inmóviles y en silencio alejan a muchas personas con neurodivergencias y a sus familias de estos espacios.
Para dar respuesta a esta problemática, el bloque de concejales del Frente Renovador presentó en el Concejo Deliberante de Monte un proyecto de ordenanza para crear el programa municipal “Función Azul”. La iniciativa busca institucionalizar proyecciones cinematográficas adaptadas sensorialmente, dirigidas prioritariamente a niños, adolescentes y adultos con Trastorno del Espectro Autista (TEA) u otras condiciones de hipersensibilidad sensorial.

Reducir las barreras sensoriales para construir espacios amigables
El análisis del proyecto pone de manifiesto que la inclusión no requiere necesariamente de grandes infraestructuras, sino de ajustes razonables en las dinámicas operativas. La propuesta busca transformar la sala cinematográfica tradicional en un entorno seguro, predecible y empático.
Para lograrlo, las proyecciones del programa “Función Azul” deberán cumplir con una serie de pautas técnicas y organizativas claras:
- Adecuación del entorno: Se mantendrá una iluminación tenue durante toda la película (evitando la oscuridad total) y se reducirá sensiblemente el volumen del audio, suprimiendo ruidos o efectos estroboscópicos agresivos.
- Libertad de movimiento: Se eliminará la exigencia de silencio absoluto o de permanencia en la estancia, permitiendo que los asistentes puedan desplazarse o expresarse libremente durante la función.
- Zona de regulación: El lugar deberá contar con un espacio de calma fuera de la sala principal para aquellos momentos en que una persona necesite autorregularse.
- Organización y puntualidad: No se proyectará publicidad comercial previa para evitar tiempos de espera innecesarios y se implementará un sistema de inscripción previa para facilitar la planificación familiar.
- Gratuidad para CUD: Si bien se contempla la posibilidad de fijar un bono contribución voluntario, se garantiza el acceso 100% gratuito para las personas que presenten el Certificado Único de Discapacidad (CUD) junto a su acompañante.

Un respaldo normativo que busca permanencia en el tiempo
Uno de los puntos analíticos más sólidos de la iniciativa es que no nace como un hecho aislado, sino que se inscribe en un marco legislativo ya consolidado en Monte. El proyecto dialoga directamente con normas locales previas, como las Ordenanzas de apoyo a personas con CEA (N° 4355/20), el Plan “Monte Sin Barreras” (N° 4357/20), la creación del Consejo Municipal para Personas con Discapacidad (N° 4356/20) y la capacitación obligatoria en discapacidad para agentes públicos (N° 4434/21). Además, encuentra su fundamento en la Ley Nacional N° 27.043 y la Ley Provincial N° 15.035, a las cuales el municipio se encuentra adherido.
El texto fija una frecuencia mínima de dos funciones anuales —durante los recesos escolares de invierno y verano—, dejando abierta la posibilidad de sumar más fechas según la demanda comunitaria.
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Un impacto social de bajo costo y alto valor comunitario
La institucionalización de “Función Azul” refleja cómo las políticas públicas de bajo costo relativo pueden generar un impacto transformador directo en la calidad de vida de las familias. Otorgarle rango de ordenanza garantiza la continuidad del programa en el tiempo, independientemente de los cambios de gestión, consolidando a Monte como un municipio que avanza activamente en la eliminación de barreras para la participación plena y el disfrute en comunidad.
















