Redacción de Monte al Día
El mapa de la siniestralidad vial en la provincia de Buenos Aires suele concentrar la atención mediática en los grandes conglomerados urbanos. La Plata, General Pueyrredón o La Matanza encabezan año tras año el ranking por volumen total de choques y personas heridas. Sin embargo, cuando se observa la geografía del interior bonaerense y en particular la de San Miguel del Monte, el fenómeno adquiere una dinámica muy distinta: menos cantidad absoluta de hechos, pero con un nivel de severidad sustancialmente mayor.
El análisis de las planillas estadísticas del Ministerio de Transporte de la Provincia de Buenos Aires y de las actuaciones policiales/judiciales, a las cuales tuvo acceso este medio, permite trazar un diagnóstico claro sobre la realidad local. Monte no pertenece al grupo de los 20 municipios con mayor número de colisiones, pero convive con una doble agenda vial: la dinámica del tránsito interno y el flujo persistente de dos arterias clave de la región.

Los datos consolidados del Observatorio Vial provincial permiten estratificar el problema en dos escenarios bien definidos:
- El frente rutero (Ruta Nacional 3 y Ruta Provincial 41): Concentra más del 70% de las víctimas fatales registradas en el partido. Las características de estos trazados —con tramos de intenso tránsito de carga y vehículos particulares— explican la prevalencia de choques frontales, vuelcos y colisiones por alcance. Históricamente, el tramo de la Ruta 3 entre Cañuelas, Monte y Las Flores, junto con la RP 41, se posiciona entre los puntos de atención prioritaria de la red vial provincial. En este ámbito, los siniestros fatales en el partido promedian entre 4 y 9 casos anuales.
- El frente urbano: En el entramado de calles del municipio se registran entre 80 y 130 siniestros con personas lesionadas al año. A diferencia de las rutas, donde predominan automóviles y transporte pesado, en el ejido urbano el protagonista central de los hechos con heridos es el usuario de motocicleta o ciclomotor, coincidiendo con la tendencia general del Conurbano y el interior.
Impulsan medidas de prevención vial ante el incremento de la circulación nocturna de motocicletas
Desde una perspectiva de gestión pública de la seguridad vial, los números evidencian que San Miguel del Monte enfrenta un reto dual que requiere abordajes diferenciados:
- Infraestructura y fiscalización en corredores: La alta tasa de letalidad en las rutas que cortan el territorio exige la continuidad de intervenciones estructurales (como las obras de autovía/duplicación de calzada en la RN 3), señalización en empalmes críticos y controles de velocidad permanentes.
- Reordenamiento y concientización urbana: En la planta urbana, la prioridad pasa por la protección de los usuarios vulnerables mediante el control del uso de casco, el ordenamiento de prioridades de paso en intersecciones y la reducción de velocidades en zonas residenciales y escolares.
El diagnóstico que ofrecen los datos provinciales deja una conclusión contundente: entender la siniestralidad en Monte exige dejar de mirar el tránsito como un fenómeno homogéneo. Solo distinguiendo el riesgo estructural de las rutas del comportamiento cotidiano en las calles será posible diseñar políticas públicas capaces de salvar vidas.



















