Redacción de Monte al Día
En Argentina, 6 de cada 10 adultos conviven con sobrepeso u obesidad. Sin embargo, durante años, solo una minoría acudía a una consulta profesional y muy pocos accedían a tratamientos farmacológicos. Esa distancia no se debía únicamente a los costos o a las limitaciones de la oferta médica, sino a algo más profundo: una serie de mitos arraigados y el prejuicio social de asumir la obesidad como una falta de voluntad individual y no como lo que realmente es, una enfermedad crónica.
Hoy ese escenario está cambiando de manera colectiva. La consolidación de tratamientos basados en semaglutida (como Wegovy, de Novo Nordisk) —respaldados por la experiencia de más de 33 millones de pacientes en el mundo desde 2018— no solo aporta eficacia científica, sino que está ayudando a derrumbar estigmas históricos.
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La falacia del “efecto rebote” y la necesidad de sostén
Uno de los principales temores sigue siendo la recuperación del peso tras suspender la medicación. La respuesta médica invita a reflexionar: al ser una afección inflamatoria y metabólica del tejido adiposo —donde se alteran las señales neurohormonales de hambre y saciedad—, la obesidad exige un abordaje continuo.
Como señalan los especialistas, al igual que ocurre con la hipertensión o el hipotiroidismo, el tratamiento debe ser sostenido en el tiempo. La medicación actúa como un facilitador clave, pero sus resultados ganan fortaleza y durabilidad cuando se integran con hábitos saludables: alimentación equilibrada, ejercicio, descanso adecuado y gestión emocional.

Derribando viejos prejuicios
La innovación médica también permite revisar otras ideas preconcebidas que alejaban a las personas de la consulta:
- “Estos kilos llegaron para quedarse”: Especialmente en las mujeres, los cambios hormonales en etapas como el embarazo o la menopausia suelen favorecer la acumulación de grasa corporal. La evidencia actual demuestra que, con planes personalizados y metas realistas, es posible alcanzar un peso saludable en cualquier momento de la vida.
- Mucho más que un número en la balanza: La reducción de peso alcanzada con estos fármacos trae consigo beneficios estructurales para la salud integral, como la disminución del riesgo de infartos, ACV y mortalidad cardiovascular, además de mejoras en el control glucémico y la salud hepática.
- La barrera del acceso: Históricamente, el costo económico distanció a muchos pacientes de estas alternativas. Nuevos esquemas de precios de lista, programas de beneficios acumulables y descuentos en farmacias buscan derribar el obstáculo económico para que la innovación médica no sea un privilegio, sino un recurso al alcance de quienes lo necesitan.
Superar los mitos sobre el peso corporal implica dejar de lado la culpa y entender que cuidar la salud requiere herramientas científicas sólidas, acompañamiento profesional interdisciplinario y, sobre todo, una mirada integral sobre la calidad de vida.
















