Redacción de Monte al Día
La carne vacuna volvió a encender todas las luces rojas de la inflación. En las últimas semanas los precios mayoristas saltaron cerca del 25% y ese aumento todavía no se trasladó por completo a carnicerías y supermercados. El combo de oferta limitada, exportaciones récord y un mercado internacional que no afloja pone presión extra justo antes de las fiestas de fin de año.
En el Mercado Agroganadero de Cañuelas (ex Liniers), el kilo vivo del novillo pasó de un rango de $3.250-$3.500 entre junio y septiembre a los $4.260 actuales. Solo en la última semana, el novillo subió 9,1%.
Para las familias argentinas, la cuenta de la parrilla en Navidad y Año Nuevo será más salada que hace un año.

“El traslado a góndola ya empezó y va a ser rápido. Estimamos que la carne aportará cerca de 0,3 puntos al IPC de noviembre, que podría ubicarse en torno al 2,3%-2,4% mensual”, anticipa el economista Sigaut Gravina.
La carne vacuna es, por lejos, el alimento de mayor peso dentro de la canasta del IPC: representa más del 20% de la división Alimentos y Bebidas en el Gran Buenos Aires. Cualquier movimiento fuerte en este rubro se siente directamente en el índice general que mide el INDEC.

No viene sola. Noviembre también trae el impacto pleno del aumento del transporte público en el AMBA y el pago extraordinario por consumo de energía eléctrica de los meses de mayor frío. Todos ingredientes que recalentarán el número que se conocerá a mediados de diciembre.
Los economistas coinciden en que no hay riesgo de espiral inflacionaria, pero sí un reacomodamiento de precios relativos que golpea el bolsillo y probablemente modere el consumo interno en los próximos meses.
















