Por Monte al Día
El proyecto, presentado por tercera vez por Cobos tras intentos en 2022 y 2024, busca corregir lo que el legislador mendocino denomina un “desfasaje histórico” entre la hora oficial y la hora solar real. Según argumenta, la mayor parte del territorio argentino se encuentra geográficamente en el huso horario UTC-4, con algunas zonas del oeste incluso en UTC-5. Sin embargo, desde 1969, el país opera bajo el huso UTC-3, lo que genera un desfase que obliga a un mayor uso de iluminación artificial, incrementando el consumo eléctrico.
“Argentina tiene una de las mayores diferencias entre la hora solar y la oficial, lo que afecta el consumo de electricidad y el desempeño escolar. Este cambio busca una mayor coincidencia con la luz solar para activar el sistema circadiano de las personas”, explicó Cobos en sus redes sociales. El legislador destacó que, en provincias como Mendoza, cuando el reloj marca las 8:00, la hora solar real es cerca de las 6:30, lo que altera los patrones de descanso, especialmente en niños.

De aprobarse en el Senado, el cambio al huso UTC-4 implicará que los argentinos deberán retrasar sus relojes una hora, lo que afectará horarios laborales, escolares, transporte público y comercios. Aunque los primeros días podrían generar incomodidad, experiencias internacionales sugieren que, a mediano plazo, la adaptación resulta en un consumo energético más eficiente y una mejor calidad de vida.
El proyecto ahora espera su tratamiento en el Senado, donde se definirá si Argentina ajustará sus relojes. De convertirse en ley, el cambio podría implementarse a partir del primer domingo de abril de 2026, iniciando el período invernal a las 00:00, según lo estipulado en el texto.














