Por Leo Lettieri (Monte al Día)
Cristina Kirchner recibió la condena a prisión como una oportunidad para volver a ocupar el centro de la escena política y posicionarse como la líder no solo del kirchnerismo, sino de la oposición. Con la ratificación del fallo judicial, la Corte Suprema “obligó” a Kicillof a bajarse del ring en el que se enfrentaba contra la exvicepresidenta para convertirse en su esparring.
No son días felices para el gobernador. Por un lado, debió repudiar públicamente el accionar de la justicia y defender a Cristina Kirchner y, por otra parte, tuvo que postergar la discusión electoral.
A Cristina poco le interesa hoy la postura del gobernador.
Lo cierto es que pese a que muchos dirigentes del peronismo intentan mostrar unidad entra la expresidenta y el mandatario provincial, la condena a Cristina por la causa Vialidad terminó de dinamitar la relación entre Cristina y Axel. ¿Pruebas? Muchas. El lunes 9 de junio, un día antes de la ratificación de la condena a CFK, el gobernador dijo presente en el acto a los fusilados en José León Suárez encabezado por la titular del PJ nacional. Allí, Kicillof, quien permaneció inmóvil en primera fila, no cruzó palabras con la expresidenta y tampoco hubo foto.

Al día siguiente, el martes 10 de junio, como chicos de primaria en un recreo, Kicillof sería víctima del vacío propiciado por Cristina y Máximo. Aquel día, con el fallo de la Corte firmado, el gobernador fue hacia la sede del PJ a respaldar a Cristina pero solo estuvo unos minutos ya que, arto del destrato de la expresidenta, se marchó a la sede del Banco Provincia en la ciudad de Buenos Aires y de ahí a su residencia en La Plata.
En la tercera, la sección más populosa de la Provincia, su reemplazante sería su hijo, Máximo Kirchner.
Pese a todo, las muestras de respaldo por parte del gobernador, quizás por temor a quedar como un traidor frente a la militancia peronista, continuaron hoy cuando Kicillof movilizó una numerosa columna con militantes, legisladores provinciales, intendentes y funcionarios de su gabinete a Plaza de Mayo. Eso sí, en esta oportunidad todos detrás de la bandera del Movimiento Derecho al Futuro. Una muestra de amor propio y orgullo.
Lo cierto es que a Cristina poco le interesa hoy la postura del gobernador. Totalmente empoderada por la prisión domiciliaria en San José 1111, la expresidenta avanza a paso firme con el armado de listas para las elecciones bonaerenses del 7 de septiembre y para las nacionales del 26 de octubre.

Y ya tiene candidatos. En la tercera, la sección más populosa de la Provincia, su reemplazante sería su hijo, Máximo Kirchner. No casualmente el líder de La Cámpora empezó a realizar entrevistas y estar más presente en la agenda política de los medios de comunicación. Incluso, visita todos los días a su madre mientras está detenida.
En la primera (conurbano norte) el elegido por Cristina sería el intendente de Malvinas Argentina, Leonardo Nardini, exfuncionario de Kicillof.
El 9 de julio, vence el plazo para la presentación de frentes electorales. Allí se definirá si juntos o separados.
Asimismo, Cristina tendría definido ofrecerle a Kicillof solo dos lugares en la lista a diputados nacionales. Una oferta que seguramente será rechazada por el gobernador.

Por estas horas, desde Casa de Gobierno en La Plata, enojados por el destrato que la exjefa de Estado vertió contra el gobernador, quien supo ser su hijo político, afirman que el objetivo es claro: evitar confrontar con Cristina y La Cámpora pero avanzar con un armado electoral propio en los 135 municipios y, también, con una lista propia para competir en las nacionales del 26 de octubre.
Hay que estar atentos a dos fechas: 9 de julio, vence el plazo para la presentación de frentes electorales. Allí se definirá si juntos o separados. Y 19 de julio cierre de listas.
Kicillof cumplió, hoy estuvo en la plaza y movilizó para demostrar acompañamiento a CFK (y músculo político), ahora es momento de dar vuelta la página, dejar a Cristina que cumpla la prisión domiciliaria en San José 1111 y avanzar con el armado electoral para una elección que no le será fácil al peronismo bonaerense.

















