Redacción de Monte al Día
Ante el deterioro del entramado vial en el interior bonaerense, la idea de que los propios productores agropecuarios financien y ejecuten el arreglo de los caminos rurales gana terreno en varios municipios. Sin embargo, desde el Colegio de Ingenieros de la Provincia de Buenos Aires (CIPBA) encendieron las alarmas: la iniciativa es válida, pero sin la supervisión de profesionales matriculados, el remedio podría ser peor que la enfermedad.
El presidente de la entidad, Jorge Castellano, fue contundente sobre la propuesta: “Nos parece una oportunidad interesante que quienes pueden afrontar el costo de infraestructura colaboren con su financiamiento, pero el voluntarismo no puede reemplazar al conocimiento técnico“.

Ing. Jorge Castellano, presidente del Colegio de Ingenieros.
Los riesgos de “maquillar” la tierra
Acomodar un camino rural abarca mucho más que el simple paso de una motoniveladora. Alterar pendientes, modificar cunetas o cambiar el escurrimiento natural del agua sin estudios previos puede derivar en graves problemas hídricos y ambientales, inundando o afectando a campos vecinos aguas arriba o aguas abajo.
Cada traza requiere una solución a medida según su uso:
- Producción tambera: Exige transitabilidad diaria garantizada.
- Explotación ganadera o agrícola: Requiere soporte para cargas pesadas según la época del año.
El marco legal no se negocia
Desde el CIPBA recordaron que la Ordenanza General 165/73 exige estudios previos, proyectos formales y la dirección de ingenieros habilitados antes de mover la primera máquina.
Que el dinero provenga de un consorcio privado no exime a nadie del cumplimiento de la ley. De ejecutarse obras de forma irregular, tanto los productores como los municipios que las autoricen podrían afrontar severas responsabilidades legales ante eventuales daños a terceros.

Una oportunidad, pero con planificación
El Colegio de Ingenieros no busca frenar la inversión privada, sino encauzarla. Si los productores asumen el costo en las zonas con mayor capacidad económica, los municipios podrían liberar fondos públicos para reparar los caminos de aquellos sectores vulnerables que no pueden autofinanciarse.
Sin embargo, el mensaje central para los intendentes bonaerenses es claro: financiar una obra no alcanza. Para que la solución sea duradera y no se malgasten recursos, las intervenciones deben contar con proyectos técnicos rigurosos, respetando la legislación y la ingeniería hídrica de la región.
















