Por Monte al Día
En los últimos años, en Argentina, y particularmente en Monte, hemos visto un creciente entusiasmo por incorporar caras nuevas a la política, especialmente candidatos jóvenes o sin experiencia previa en la arena legislativa. Si bien la renovación es saludable y la participación de nuevos actores puede traer frescura, no siempre garantiza resultados positivos. Como dice el célebre personaje de El Eternauta, “lo viejo funciona, Juan”, y en política, la experiencia suele ser un activo invaluable.
Ser político en la Argentina de hoy no es tarea sencilla. El trabajo legislativo requiere habilidades específicas: redactar proyectos de ordenanzas, interpretar las demandas de una sociedad cada vez más compleja y polarizada, y mantener un equilibrio entre los intereses de los ciudadanos y las dinámicas internas de los cuerpos legislativos. Estas responsabilidades no se aprenden de la noche a la mañana, y muchos candidatos nuevos, a pesar de su entusiasmo inicial, terminan desbordados.

En el Concejo Deliberante de Monte, hemos visto ejemplos claros de este fenómeno. Jóvenes y nuevos políticos, electos con grandes expectativas, han enfrentado dificultades para adaptarse a las exigencias del cargo. Algunos, abrumados por la complejidad del trabajo o por la falta de preparación, han optado por pedir licencias, dejando sus bancas vacías y generando frustración en los votantes que apostaron por ellos. Esto no implica que los nuevos candidatos no tengan potencial, pero sí subraya que la política no es un terreno donde cualquiera pueda desenvolverse con éxito sin una preparación adecuada.
Monte tendrá cuatro listas en las elecciones del 7 de septiembre
La falta de experiencia puede traducirse en proyectos mal redactados, dificultades para negociar en un entorno político competitivo o una desconexión con las verdaderas necesidades de la ciudadanía. La política actual requiere no solo buenas intenciones, sino también capacidad de gestión, conocimiento técnico y resiliencia para enfrentar las presiones del cargo.

La frase de El Eternauta nos invita a reflexionar: no se trata de rechazar lo nuevo, sino de valorar lo que funciona. La experiencia, el conocimiento del sistema y la capacidad de adaptarse a las demandas de la sociedad son fundamentales para quienes aspiran a representarnos. Antes de votar por la novedad, los ciudadanos de Monte —y de toda la Argentina— deberían preguntarse si los candidatos están realmente preparados para asumir la responsabilidad de gobernar. Porque en política, la buena voluntad no siempre es suficiente. Sin una preparación sólida, la renovación, por más prometedora que parezca, difícilmente llegará a buen puerto.














