Por Leo Lettieri para Monte al Día
Mientras la Junta Electoral del PJ bonaerense define si habrá lista única o competencia abierta el 15 de marzo para suceder a Máximo Kirchner, en Monte surge la duda sobre si se mantendrá la cohesión que permitió al peronismo romper 20 años de derrotas locales con la candidatura de Guillermo Buñes, o si se abrirá una disputa entre el sector camporista de Laura Gallardo Giagnacovo y el liderazgo del actual presidente del PJ local.

El triunfo de Guillermo Buñes —concejal peronista y actual presidente del PJ de Monte— marcó un quiebre histórico: el peronismo local recuperó protagonismo tras dos décadas de derrotas, consolidando una figura de consenso que hoy busca continuidad al frente del partido. Buñes, respaldado por el triunfo electoral y con proyección hacia las elecciones ejecutivas de 2027, estaría dispuesto a seguir liderando la conducción local, lo que implicaría un fuerte respaldo para mantener alineado el espacio con el proyecto provincial.
Sin embargo, la tensión provincial entre La Cámpora (alineada con Máximo Kirchner) y el sector del gobernador Axel Kicillof (Movimiento Derecho al Futuro) repercute directamente en Monte. En el distrito coexisten dos unidades básicas que respaldan explícitamente a Kicillof: una impulsada por la corriente Renacer —liderada a nivel provincial por el ministro de Desarrollo de la Comunidad, Andrés “Cuervo” Larroque, mano derecha del gobernador— y otra vinculada al basualdismo.
En este escenario, la concejal Laura Gallardo Giagnacovo, referente del sector camporista local, podría animarse a disputar la presidencia del PJ de Monte si la interna provincial se profundiza y obliga a cada distrito a elegir bando. De lo contrario, podría delegar la responsabilidad en otra figura.
Un eje clave será la posición de la diputada provincial Marcela Basualdo —hija de la exconcejala Mirta Piñón y vicepresidenta del PJ local—, quien en la Legislatura integra el bloque alineado con Máximo Kirchner y La Cámpora. Si la elección bonaerense presenta más de una lista, Basualdo deberá optar por un sector, al igual que su madre, lo que podría fracturar el delicado equilibrio actual.
Hoy por hoy, el peronismo montense se muestra “tranquilo” y fortalecido tras la victoria de septiembre, pero el camino hacia 2027 es largo. El 15 de marzo representará el primer gran escollo: una prueba de fuego para determinar si Monte mantiene la unidad que le permitió recuperar terreno político o si la disputa provincial se traslada al distrito, con riesgos para la cohesión lograda tras años de oposición.














