Redacción de Monte al Día
La provincia de Buenos Aires registra por primera vez en décadas un saldo vegetativo negativo: en 2025, las defunciones superaron a los nacimientos, consolidando un cambio demográfico profundo y estructural que ya se insinuaba en años anteriores.
Según los datos oficiales del Registro Provincial de las Personas de Buenos Aires (disponibles en el portal de estadísticas abiertas), durante 2025 se contabilizaron 120.138 nacimientos y aproximadamente 133.900 defunciones, lo que resulta en un saldo natural negativo de alrededor de -13.762 personas. Esta relación marca un punto de inflexión: la provincia más poblada del país pasa de un crecimiento vegetativo positivo a uno negativo, un fenómeno que se enmarca en la tendencia global y nacional de descenso acelerado de la natalidad.

La caída sostenida de los nacimientos
La serie histórica muestra una baja constante y pronunciada en los últimos años:
- 2020: 186.588 nacimientos (pico de la década, con un promedio de 511 nacimientos diarios).
- 2021: 166.102
- 2022: 154.047 (aprox.)
- 2023: 141.787 (aprox.)
- 2024: 131.188 (aprox.)
- 2025: 120.138 (equivalente a poco más de 330 nacimientos diarios).
En apenas cinco años, los nacimientos cayeron más del 55% respecto al 2020 y un 9,1% solo entre 2024 y 2025. El promedio anual del período 2020-2025 ronda los 150.000, muy por debajo de los niveles históricos.
Las defunciones: estabilidad en niveles altos
Tras el pico excepcional de la pandemia —167.135 fallecimientos en 2021 (458 por día)—, las defunciones se estabilizaron en valores elevados, con un promedio anual cercano a las 145.000. En 2025, las cifras se mantuvieron en torno a las 133.900, suficientes para superar a los nacimientos y generar el saldo negativo.
En perspectiva histórica, se observan patrones estacionales claros: junio y julio concentran tradicionalmente el mayor número de defunciones (por factores climáticos y estacionales), mientras que noviembre y diciembre suelen registrar los niveles más bajos de nacimientos.

Los datos preliminares de 2026 refuerzan la alerta
Aunque aún parciales e incompletos (al 10 de enero de 2026), los registros iniciales del año en curso indican que las defunciones triplican a los nacimientos en lo que va del período, una proporción extrema que —con la debida cautela— confirma la consolidación de esta nueva realidad demográfica.
Este viraje tiene implicancias profundas para el futuro de la provincia: envejecimiento poblacional acelerado, presión sobre los sistemas de salud y jubilatorio, menor demanda en educación inicial, posibles ajustes en políticas públicas de familia y migración, y desafíos para el crecimiento económico a largo plazo.
La baja natalidad no es un fenómeno aislado: se inscribe en una tendencia argentina (caída superior al 40% desde 2014) y mundial, impulsada por cambios culturales, postergación de la maternidad, dificultades económicas y mayor acceso a anticonceptivos. En Buenos Aires, el desafío ahora es repensar estrategias de largo plazo para adaptarse a una estructura poblacional que ya comenzó a transformarse irreversiblemente.


















