El encuentro respondió a los reclamos de los sindicatos por una posible recomposición salarial para noviembre y diciembre, meses en los que no se registraron incrementos. El Gobierno bonaerense no ofreció aumentos ni bonos extraordinarios de fin de año.
Contexto económico y financiero
Las autoridades provinciales expusieron la compleja situación que enfrenta la provincia: una caída sostenida en la recaudación —estimada en torno al 20 % en algunos períodos— provocada por la destrucción de empleo y el cierre de empresas, lo que impacta tanto en las cuentas provinciales como municipales. A esto se suman la reducción de transferencias no automáticas por parte del Gobierno nacional y la interrupción de obras y programas, generando una deuda acumulada que el Ejecutivo provincial estima en $12,9 billones.
En este marco, el gobernador reiteró el compromiso del Gobierno con el mantenimiento del empleo público y la mejora de las condiciones laborales, aunque se descartó cualquier ajuste salarial antes de finalizar el año.

Reacciones y perspectivas
Fuentes gremiales consultadas manifestaron preocupación por la demora en las negociaciones y el impacto de la inflación en el poder adquisitivo de los trabajadores, especialmente en los últimos meses del año. Algunos sectores expresaron malestar por la ausencia de avances inmediatos, aunque reconocieron la disposición del gobernador a mantener el diálogo abierto.
La expectativa se centra ahora en la reunión prevista para enero, donde podría definirse un incremento retroactivo correspondiente a noviembre o diciembre, con posible pago en febrero de 2026. El Gobierno provincial subrayó que, ante la “asfixia financiera” derivada de las políticas nacionales, priorizar el pago de salarios y aguinaldo representa un esfuerzo significativo, y que la continuidad de la paritaria busca asegurar una negociación responsable que evite despidos y preserve la estabilidad del empleo público.

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