Durante los meses de calor intenso, el organismo pierde agua de manera continua, incluso en reposo, a través del sudor y la respiración. Sin embargo, muchas personas no reponen adecuadamente esos líquidos, lo que genera una deshidratación leve pero sostenida que suele pasar inadvertida y puede impactar negativamente en la salud y el bienestar cotidiano.
Según un informe al que accedió este medio, diversos especialistas coinciden en que es fundamental estar atentos a las señales tempranas de deshidratación: orina de color oscuro, sequedad en la boca o cansancio persistente. Estos signos permiten actuar antes de que la situación derive en cuadros más graves, como el golpe de calor.
Grupos de mayor riesgo
Los niños, los adultos mayores y las personas que pasan muchas horas al aire libre o en ambientes calurosos son especialmente vulnerables. En estos casos, la percepción de sed suele ser menor, lo que aumenta la necesidad de una hidratación más cuidadosa y frecuente.
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La sed no es suficiente alarma
“La sed no siempre es un indicador confiable. Cuando aparece, muchas veces el cuerpo ya está deshidratado. Por eso es importante incorporar el hábito de tomar agua a lo largo del día, incluso sin sensación de sed, y elegir opciones que acompañen una hidratación saludable“, explicó la Dra. Carolina Arriva, médica especialista en Cardiología.
Para prevenir esta “deshidratación silenciosa”, los especialistas recomiendan:
- Tomar agua de manera regular durante todo el día, sin esperar a tener sed.
- Observar el color de la orina: tonos claros indican buena hidratación.
- Aumentar el consumo de agua en días de mucho calor o con mayor actividad física.
- Prestar especial atención a niños y adultos mayores.
- Elegir aguas de calidad y baja en sodio para el consumo cotidiano.

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